dimarts, 26 de març de 2013

Abrirse una cuenta corriente en québec

Uno de los motivos por los que esta sociedad de consumo decadente no se ha ido aún a la mierda es porque su banca es conservadora. Bueno, toda ella es conservadora aunque se las den de liberales, pero hoy hablaremos de los bancos. Cuesta entrar como cliente, y, una vez que lo consigas, tu dinero dejará de ser tuyo. Ellos lo controlan, y tú serás penalizado cada vez que muevas un dólar. Las comisiones españolas te parecerán de risa, y los trabajadores de las entidades financieras españolas, premios Nobel (yo me he encontrado con cajeras a las que ha habido que explicar lo que es ctrl+alt+supr).

Como cliente, te van a dar por saco cada vez que saques o muevas pasta con la tarjeta. Pagarás un mínimo de 4$ / mes por 10 operaciones, contando como operación pagar con tu targeta de débito o sacar de un cajero (acostúmbrate a sacar la panoja a principios de mes); y de ahí para arriba, y al loro no te pases del límite o te empezarán a clavar un dólar o más por cada operación que pase de ahí. Y luego te convencerán para que te hagas una tarjeta de crédito porque, si no, no tendrás historial de crédito y te resultará muy difícil alquilar un piso en un futuro, o comprar un carromato. Si accedes, ten en cuenta que tendrás que pagar manualmente cada mes el recibo de tu visa, o empezarán a "multarte". Tendrás que estar encima de tu dinero como si fuera leche sobre el fuego. Si sales al extranjero (USA, sin ir más lejos) y pagas con tu tarjeta, será bloqueada automáticamente para evitar fraudes. Para evitarlo, tendrás que avisar al banco de que te vas X tiempo a Y lugar. Todo cuesta arriba. 

Pero lo que más se hace cuesta arriba es abrir una cuenta. Como inmigrante, cuando te plantes en una oficina bancaria tienes que llevar contigo un contrato o carta de tu empleador en que se comprometa a contratarte. Un permiso de trabajo en regla (al loro, cuando te caduque, te darán de baja la cuenta! poca broma!). Algunos dólares líquidos. Un pasaporte. Otra pieza de identificación (carte soleil, dni español). Dos personas de referencia (tu jefe y algún otro autóctono, generalmente tu casero o un "coloc"). Y saber la cantidad de dinero aproximada que confías ganar cada mes. Tomarán tus datos y luego te llamarán para una "entrevista". Mi último descubrimiento es que el tiempo que puedes tardar desde que vas a una oficina hasta que sales con un "especímen de cheque" (tu número de cuenta) y tarjetas oscila entre 2 semanas y 2 días. Desjardins es extremadamente LENTA y BMO ha resultado ser Speedy González: te abres la cuenta online y la confirmas al día siguiente. Muy útil si tu empleador requiere un número de cuenta para pagarte urgentemente...

diumenge, 10 de febrer de 2013

Cosas que hacer a menos peich grados

Este mes está siendo sorprendentemente movido. Hacemos cosas, que por lo visto es algo muy catalán, según Rajoy. Nos compramos una palangana con la que tirarnos por las laderas nevadas de los parques, he hecho curling y ayer nos metimos en un antro muy del gusto Metaldefenders.

El que más disfruta del clima invernal es Ángel, que sale a la calle como un Huscky enfarlopado, a pisar toda la nieve virgen que ve.


yo siendo arrastrada en una palangana por la bufanda, a falta de trineo y perro
yo antes de perder la dignidad y dejarme arrastrar...
Con una buena capa de nieve, hasta la mierda tiene un no se qué virginal y poético.
Ángel haciendo el ángel (ésta era fácil, eh?)
fractales de nieve en unas escaleras
oh! un coche que parece un muffin de nata! ¡qué perfección! ¡vamos a joderlo un poco!



 
La tormenta y el viento dejaron unos dibujos en la nieve que me recuerdan a los de la arena en la playa. Parecen curvas de nivel.
Ángel escalando el famoso pico de Parc Extension
Una persona ocurrente le añadió un poco de color a la nieve en vistas de San Valentín (la semana que viene)
Saludando a Palas, que está un poco desubicada en medio de tanta nieve. ¿Qué pinta esta mujer aquí? En realidad es la plaza de un ghetto griego.
  Otra cosa que mola del frío es lo que viene después. ¡Comida! mmmm!!! A la izquierda unas sopas phô que hice con caldo de pollo, gengibre, cilantro, cebolleta, limón y poco más. A la derecha un descubrimiento bueno-bonito-barato: Batory (sugerente nombre, eh?), una tienda de alimentación y pequeño restaurante polaco. Lo que me estoy jalando se llaman pierogis y se parecen a los pelminis rusos (un poco más elaborados). Buenísimos!



A la izquierda, muffins salados hechos con mi nuevo instrumentos. Son tan fáciles de hacer que aún no me lo creo.  la derecha, un costillar de cerdo "barbacoa". También muy fácil. Mezclas en un tazón ketchup con otra salsa picante, aliñas con pimentón, pimienta, tabasco... lo que te apetezca. Embadurnas y al horno unos 25 minutos hasta que la carne se hace y la salsa se transforma en una crosta....mmmm...



El martes de esta semana fui a hacer curling con mis compañeros de trabajo y moló mil. Costó un mogollón organizarlo (no fui yo, fue una heroína estudiante de doctorado, nos tocó de noche, entre las 19 y las 21h) y es caro (15$ por persona). Muy divertido. Se hacen dos equipos (en nuestro caso de 3 personas cada uno) y en cada ronda uno lanza (con el objetivo de que la piedra de 20kg aterrice en la diana en la otra punta de la pista) y los otros dos "barren". Se van alternando los equipos hasta que las rocas acaban en la otra punta de la pista y se juega el resto del revés, en dirección contraria. Lo primero que sorprende es que el hielo no resbala tanto. Lo segundo es que la escoba es sorprendentemente útil. Sin ella te caerías cuando lanzas, y además "barrer" delante de la piedra realmente hace que vaya más rápido, e incluso que vaya por donde tú quieres. Lo último, es que al final acabas magullado y dolorido, con lo que DEBE ser un deporte, la petanca helada de las narices!


Estos son unos que saben
esta soy yo por el suelo

compañeritos.

El fin de semana pasado conocimos accidentalmente a dos tíos en una pinchada de barriles especial en el ViceVersa. Estaba tan lleno de gente que nos sentamos en la mesa de dos desconocidos, muy latinamente (los tíos estaban alucinando, bastante incómodos). Pero como somos adorables, acabamos hablando de todo y de nada y uno de ellos se dio cuenta de que Ángel había colaborado en una cerveza que por aquí ya es hasta famosa. El otro es el propietario de un sello discográfico de cosas rarunas (doom, brutal, grind... un rollo Voliac!). Vamos, que eran dos heavies cervezófilos. Nos invitaron a un concierto en una iglesia desconsagrada a la semana siguiente y para allí que nos fuimos ayer. No está ni lejos (en un extremo de una línea de metro) pero tienes que ir expresamente allí, no hay nada cerca. La iglesia presbiteriana tiene pinta de chalet por fuera (no dirías nunca que fue una iglesia). Pagamos 5$ por barba (insultantemente barato para lo que es la vida aquí) y tocaron 4 grupos (de los cuales vimos 3). Uno doom, otro rollo In Flames (que me gustaron, con una cantante chilena muy broncas, muy Angela Gossow) y uno ambient que acabó con mi paciencia y me quitó las ganas de quedarme hasta el final.





El garito se llama Death Church y lo lleva una comunidad de 15 punkies que están reclutando personal nuevo (raro eh? en la casa de la muntanya o miles de viviendas hay cola para entrar). Lo más raro, en realidad, es que pagan un alquiler, aunque sea bajo, a la iglesia. No existen los okupas como tales aquí. ¿Por qué? bueno, la vivienda está barata, tanto la alquilada como la comprada, así que no hay nada que reivindicar. Si vas tan de alternativo que entras en una casa abandonada (que no las hay, se vigila mucho el parque de viviendas), y aunque pinches la electricidad de una farola, te van a faltar servicios básicos sin los cuales morirás, como una buena calefacción. Ayer en la iglesia hacía calor (!!). Y nadie fumaba, otra cosa que me llamó la atención (aunque había un sótano donde un grupo se estaba crujiendo a porros, otra cosa graciosa porque aquí el consumo de matuja está más que tolerado). Con uno de los heavies ya hemos quedado par hacer birra. No está mal, no?

diumenge, 27 de gener de 2013

Un domingo invernal cualquiera


Domingo casero. Como el fin de semana pasado tuve que ir a Quebec capital, éste me que he quedado por el barrio. Como cada vez que pasa esto (muy a menudo en Invierno), ha tocado maratón de cocina. Gracias a un cuidadoso planning nos cascamos varias horas de cocina y eso evita casi tener que cocinar el resto de la semana. Para esta semana hemos hecho:

-litro y medio de caldo de pollo con carcasas compradas en el chino y restos de verduras (si nos pusiéramos chulos podríamos hacer hasta croquetas con la carne que se ha separado de las carcasas, pero sería un poco excesivo...). Para sopas y para el estofado (ver abajo).
-un kilo de judías verdes para acompañar todo lo que viene ahora.
-albóndigas de bacalao (desalado en casa) con tomate. Cuatro raciones.
-litro y medio de crema de calabaza y zanahoria.
-medio litro de salsa de tomate.
-1kg de yogur (sí, hijos... eso es La casa de la Levadura, todo lo que fermente y haga fermentar es bienvenido en mi casa, aunque yo el yogur no lo toque ni con un palo largo)...
-Estofado de ternera. Tres raciones.
-Dos contramuslos de pollo en pepitoria.
-Un kilo de lentejas estofadas.
-un pastel de zanahorias (que creo que está un poco crudo en el centro...)
-un pan de unos 600g.
-Hummus, unos 400g.



El día más o menos está yendo así: me he levantado tarde. He desayunado en plan canadiense (con huevos! Por cierto, que hemos comprado unos huevos de doble yema en Jean Talon increíbles y muy baratos, serán de gallinas de Fukushima) y hemos ido a tirarnos en trineo por un montículo que han hecho para los niños en el parque Jarry. Para ello disponíamos de una magic carpet (una hoja de plástico duro, 1$ en el dollarama) y una especie de bandeja de plástico más robusto (3$ en Canadian Tire). A mí me daba un poco de palo porque competíamos con niños de chupete y sus padres por el montículo, pero no veas qué valor tirar a tu hijo en trineo por ahí, con la velocidad que se pilla y sabiendo que lo mismo aterrizas en la puerta de un garaje o el tronco de un árbol. Yo sólo me he tirado cuatro veces (aún me duele la espalda casi tanto como me dolía en navidad), pero ha estado bien. Luego para casa no sin antes alimentar ardillas (parece que cada vez hay menos y están más apollardadas...), fregoteo semanal y maratón culinaria con Carne Cruda de fondo (qué alivio que este programa haya vuelto a antena)... hemos acabado comiendo a las 16h (tarde hasta para los estándares españoles).


...Y no hay mucho más que contar... en realidad ha sido un buen fin de semana. La vecina parece que ha desistido de aprender a tocar el “Come as you are” de Nirvana con su guitarra nueva a las 23h de la noche. El potus del comedor reverdece. El frío parece que ha aflojado un poco (-15 en lugar de –25). Sigo sin resfriarme (cruzo los dedos)...

El viernes fuimos a cenar a un garito muy majo que hay cerca de casa (Dinette triple crown) y que parece que poca gente conozca... consiste en una enorme cocina, muros llenos de vegetales en salmuera y una pequeña barra cuadrada (se dedican más a hacer catering que a servir de comer ahí mismo). Hacen comida del sur de Estados Unidos...pollo frito, puré de patatas, boniato frito y cosas así (mmmm...). Como la vez anterior que fuimos, delicioso y “barato” para los estándares de la ciudad. Encima me quejé porque un cacho de pollo estaba aún sangrante (daños colaterales de ver el programa de Alberto Cochinote en diferido por lasexta.com). Y van y me reponen el cacho y encima me invitan al plato! (14$). El Dharma vino luego... queríamos comprar unas raquetas de nieve en el Canadian Tire y las más baratas estaban como a 90 (multiplicar por 2, calcular el número de veces que las vas a usar y salir corriendo de la tienda). El sábado pude por fin ver Django Desencadenado. Muy buena pero con demasiados elementos en común con Kill Bill y Malditos Bastardos. La parte más chula es que al salir nos dieron unos bonos para volver gratis otro día por no sé qué “problemas de sonido” que yo no detecté (creo que se equivocaron). A esto le sumamos que en el Chaval Blanc por fin tienen una cerveza buena (esto es, muy lupulizada) y el saldo da un fin de semana bastante majo. Aunque me haya pasado la mayor parte del domingo en pijama y cocinando y mi apartamento (y probablemente mi ropa también) vuelva a oler a vieja y tenga de nuevo tentaciones de vaciar un bote entero de Febreeze © sobre todo tejido que pille y, esta vez sí, vengan a sacarnos los bomberos y el servicio toxicológico de la casita de pin y pon.

dilluns, 7 de gener de 2013

Cosas que molan de Montréal: fanzine l'injecteur

Me gusta el fanzine L’injecteur, hecho por y para personas drogodependientes (infomanos, o "usuarios de drogas inyectadas o inhaladas"). Nada moralizante, increible  en esta ciudad en que las tías se comportan en las duchas de las piscinas como si tuvieran un górgona entre las piernas y otras dos en cada pezón -esto ya lo desarrollaré porque me tiene frita-.  Se edita para difundir información útil para los consumidores de estas sustancias, también para que sea un espacio de socialización entre ellos y con educadores y sanitarios y finalmente para cambiar la percepción que el resto de ciudadanos tienen de ellos. Aquí se puede aprender cuál es la estrategia casera más exitosa para reducir el consumo de cocaína o qué nueva droga es el Cocodrilo, una de las muchas nuevas basurillas baratas y letales que han emergido con la crisis económica.  Cultura alternativa de verdad, dibujos y textos de gentes sin las influencias habituales, mucho que contar y que expresar. Ah, y suelo encontrarlo en uno de mis garitos favoritos –lástima que casi sólo funcione como sala de conciertos, con el palo que me da a mí pagar por ver a una banda que no conozco...-, L'hémisphère gauche. Bonito nombre, ¿a que sí? Qué positiva estoy hoy, por Dio, sólo me falta ponerme begonias escarlatas en el pelo. 

divendres, 2 de novembre de 2012

Apuntes sobre el choque cultural (I)

Lo que sigue son un montón de lugares comunes, generalizaciones y apreciaciones sin ninguna voluntad de inferir. No es ciencia, es intuición... me animo a escribirlo porque me acaban de lanzar esta pregunta: "¿pero... son todos igual de caraculos, o qué?". A ver... ¿Cómo me parecen a mí los québecois hasta ahora?




-Son confiados. Dejan los coches descapotables descapotados, las puertas de sus casas abiertas, las bicicletas sin atar (por eso se las roban y se escandalizan). Los empleados son honestos y no tratan de que compres más de lo que necesitas. No preveen que nadie les vaya a tangar y algunas ideas maravillosas (como communauto, un sistema de alquiler de coches por horas más barato que una compañía normal pensado como una red social) fracasarían en España porque se basan en que nadie defraudará los interses comunes. Igualmente, se escandalizan sobremanera ante cualquier sospecha de corrupción, por leve que sea, y les hiere enormemente en el orgullo conductas impropias en su clase política que nosotros consideramos ya normales. Sus políticos son más honestos, amables entre sí, cercanos y asequibles que los nuestros. Ciudadanos y políticos son, en general, más cívicos. Esto no es bueno, es MUY bueno, es casi lo mejor que se me ocurre que podría decir de una nación... peeeerooo...


-Dicho esto, no todo son "flors i violes". Son envidiosos. No sólo no celebran los éxitos ajenos, sino que reaccionan mal ante ellos y son capaces de espetarte: "por qué tú sí y yo no" en la cara... al menos no son falsos. Esto no lo digo yo, lo dice Hubert Mansion en su excelente guía sobre montréal para europeos, y lo he venido constatando en el ámbito académico desde enero. Ante una salida de tono así, el europeo se queda boquiabierto, no sabe si reír, esconderse debajo de la mesa a llorar o levantar el dedo corazón y buscar un equivalente en francés a "súbete aquí y pedalea".


-Son cumplidos. Si aceptan una invitación siempre traerán alcohol y algo de comer y eso también se espera de tí (pedazo de salvaje recién bajado del árbol).

-Son informales. ¿Dicen que los latinos somos tardones e informales? Ja. Desde que he llegado, varios conocidos europeos se quejan de que sus recién conocidos québecois llegan tarde a las citas o directamente no se presentan. Si envías un mail para una convocatoria social reclamando confirmación, no responderá ni el tato, pero se presentará todo cristo. Una variante de esto, más grave, es que tienden a faltar a su palabra una vez se ha pactado algo en el ámbito de los negocios. Por ejemplo, que te suban el precio de una habitación alquilada una vez has aceptado las condiciones iniciales. O que se desdigan de que te iban a vender algo. En mi caso, me subieron el alquiler sorpresivamente por guardar una bici en el garaje (aunque me habían dicho que estaba incluído en el precio).

-Es muy difícil entablar una relación de amistad/colegueo. Porque sí, quieren tomar una cerveza contigo, pero tienen que incluirlo en la agenda al menos con dos semanas de antelación. Nada de tomar algo al salir del curro, ni llamarlos para que vengan a cenar este viernes, ni mucho menos llamar a su puerta. Planificación. Esta es una de las cosas más incompatibles con el "carácter mediterráneo"... o lo que sea. Tal vez tenga algo que ver con el clima -el crudo invierno requiere de organización-, pero lo cierto es que se comportan así todo el año. Tal vez juegue algún papel el hecho de que la birra cuesta unos 8€ la pinta propinas incluídas. En la misma línea, son poco apasionados y expresivos para nuestros estándares.

-Son ridículamente púdicos y vergonzosos. En los gimnasios, se duchan (cuando se duchan, cosa que no es habitual) con bañador o a puerta cerrada si la instalación lo permite. Tíos y tías. Estoy segura de que es una mala herencia de su pasado católico, pero los españoles, catalanes, franceses... se han quitado estas tonterías de encima mucho antes y más radicalmente. Aquí no. Y esta tontería con el cuerpo propio y ajeno se extiende a cosas como la lactancia materna. Está muy mal vista, y hay piezas de ropa diseñadas para ocultar-asfixiar al combo niño-teta. También hay locales y bares "lactation friendly", donde permiten a las mujeres lactantes entrar (esconderse) a dar de mamar a su cría sin estar obligadas a consumir. No quiero saber cómo debe ser ligar y tener sexo con un local. La risión. Igual tienen sábanas con agujeros y tal, yo qué sé.

-Son proteccionistas, aunque vayan de liberales. Es decir, son incoherentes. Si Europa se hunde, es porque tenemos demasiados impuestos y gasto público. Ahora, aquí no entra ni un botellín de cerveza yanki, la SAQ es una mafia que controla toda la entrada, salida y venta de alcohol a unos niveles que ni la URSS. Huelga decir que hasta el más federalista está tan orgulloso de su Québec que cuesta distinguirlo de un soberanista.

-Son pacientes y celebran tu francés de mierda, siempre que demuestres interés y esfuerzo en aprenderlo. Curiosamente, no hay casi programas de enseñanza del idioma a menos que tengas un estatus de residente permanente. Se espera que los que venimos a currar ya sepamos francés y nos larguemos ipso-facto al caducar nuestro permiso de trabajo. Las esposas rusas de los locales (me lo estoy inventando, igual no hay), sí pueden aprender francés para que puedan entender bien los culebrones. Pero esto es más policy que cultura.

-Van de feministas, pero son unos falócratas. "A mi no me preguntes, esto lo sabe mi mujer". Les parece enormemente progresista ceder a las mujeres todo el poder decisorio respecto al hogar, los niños... cuando en realidad se están escaqueando de compartir responsabilidades familiares. Otra herencia católica chunga. Súmale a esto que a sus novias y mujeres las llaman "mi rubia" independientemente del color de pelo, estátus social o contexto de la conversación. Imagínense a Mas o al rector de la UAB hablando de "su churri", ésa es la impresión que da a un europeo. (Sí, las mujeres también se refieren a "mon chum", pero no sé por qué, no suena tan mal). La actitud putanesca de las camareras en los bares (frotándose entre ellas, con el amo, con sus compañeros varones) supongo que no ayuda mucho a romper tópicos.

-Yo no viajaría a Québec buscando delicatessens. No son grandes cocineros. Los restaurantes más reputados son de estilo francés. Ignoran las bondades de las primeras materias locales -patatas, pimientos, tomates, bayas, manzanas, nabos, remolacha, maíz, setas salvajes...- y los dos o tres platos "nacionales" -faves au lard, poutine, tourtière- están muy lejos de ser "gastronómicos". Son pesados, no tienen matices... calorías "en vrac" para soportar el invierno.


-Son muy permisivos y "suaves" con los niños, aunque éstos no son demasiado impertinentes en público.

-Odian las ardillas. Esto es otro motivo de choque cultural. Nosotros nos dejaríamos pegar la rabia y nos retenemos para no darles besos en la boca todos los días.
---------------------------------------------actualización 1. 3/11/2012--------------

-Ceden el asiento en el transporte público y te llaman la atención si no lo haces (bien!). Si hay un accidente, por ejemplo de bicicleta, te socorrerán y son capaces de perseguir al causante, porque tienen una idea muy recta y clara de lo "que está bien" y de lo que es aceptable en público.

-Sin embargo, chillan como energúmenos en los bares.

-La culpa planea sobre nuestras cabezas como un buitre, Nietzche estaría encantado. A la que pasa algo en el ámbito laboral o cualquier otro, todo el mundo afila el índice y se da prisa para apuntar al "culpable" y sacudirse la culpa de encima. Hay quien dice que esto podría deberse al individualismo y a la falta de espíritu de equipo, a la competitividad yanki... yo creo que esto viene del catolicismo también. Vamos, que son unos acusicas.


-Si se te ocurre no dejar propina, te abroncarán sonoramente. En los USA pueden preguntarte "qué han hecho mal" para que no les dejes propina. Aquí he visto 3 veces a camareras cuadrarse exigiendo su 15%.

dijous, 1 de novembre de 2012

Google it!/ Désolé

A ver si me siento y escribo sobre el paso de las estaciones, la cosecha de champiñones salvajes, el toque a retirada de Jean Talon y todo eso... lo de hoy es un mini-clip que ejemplifica el choque cultural. Sigo sin saber si este rasgo es propio de los canadienses, de los québecois, de los québecois anglófonos, de los quebecois aglófonos politólogos, de la academia o de la gentuza que trabaja conmigo. Pero es una de las cosas que llevo peor, y es que cuando pides ayuda por algo -traducción, un comando de Stata... lo que sea- la respuesta es "google it". Bueno, si es algo que no se puede googlear, te miran (por ejemplo, mientras cargas con dos cajas que pesan quince kilos) mientras se encogen de hombros. Y si son francófonos, tiran mucho del "désolé", que estoy casi segura de que quiere decir "que te follen" en fino.

Pues bueno, el lunes cometí el error de escribir a uno de mis estimados trous du culs para pedirle una receta de mufins. Realmente soy una repostera espantosa. Pero lo hice sobre todo para comprobar cómo estaba el chaval en cuestión (desaparecido de la vida académica durante días), que se supone que es una de mis tareas. Le envío un email todo pizpireto en que le pregunto cómo está y si tiene a bien enviarme la receta de sus "maravillosas" (???) magdalenas y... ¿qué me reponde? Que en Google hay un montón de recetas. El mismo tío que cuando le apetece se me planta en el despacho sin previo aviso ni cita y me come la oreja sobre las futuras elecciones y referéndum catalanes hilvanando demagogias de a 0,60€ a voz en grito. Le he respondido que si hay algo lost in translation o me está enviando a hacer puñetas. Two can play that game.

dimarts, 11 de setembre de 2012

Les origins de la Poutine

Un bouffe cochonne que hace salir más granos que el chocolate, llena más que cualquier otro fast-food y provee todas las calorías diarias necesarias en una ingesta.