diumenge, 8 de gener de 2012

First things first












Desde mi casa se ve esto. Pero como yo no iba a hacer la foto mejor, se la he churrimangado a una web de turismo.

Cuando llegué ayer por la noche, básicamente deshice la maleta, me quité la roña del viaje y caí rendida. No extrañé mi colchón, ni mi almohada, ni el papel higiénico ni ningún enser habitual. Es uno de los efectos de los viajes, se te pone el chip "supervivencia" y estás mucho más despegado y adaptable que normalmente. A mí me pasa, por lo menos.

Otro efecto generalmente indeseable que sin embargo puede jugar a tu favor es el famoso jet lag. Teniendo en cuenta que yo soy ave nocturna y que, por eso, me levanto muy tarde; despertarse a a las 7:30 A.M es... ¡muy bueno! ¡te convierte en un ciudadano ejemplar! A ver si mañana llego a tiempo al curro, ya os contaré. Pero vaya, me imagino que mi horario se irá adaptando al local y... acabaré con las sábanas pegadas como en Barna.

Mi día de hoy ha sido de cazadora/recolectora. Me he levantado, me he enfundado todas las capas de ropa que me han cabido (luego se ha demostrado que había una de más), he sacado pasta, almorzado un "bagel" (es lo que había), pateado bajo la nieve (la mierda blanca, también la hay marrón, gris y negra, dependiendo del grado de pisoteo) y pillado un metro (donde me han sajado 86$ por un abono mensual ilimitado, ¡me he quedado tiritando!) hasta ooootro centro comercial donde me he hecho con unos cascos/micrófono, unos adaptadores y alargos y algo de papeo a un precio prohibitivo. He fracasado en el intento de encontrar un supermercado donde avituallarme. Ya veremos mañana. Por la tarde he ido a un equivalente local al Walgreens (super de cosméticos, detergentes y medicamentos) y me he hecho con otras 3 o 4 cosas básicas para la supervivencia. Y ¡ya está! dormir, comprar, comer, desparasitarse... no he visto apenas nada, pero de mis intercambios con los montrealenses puedo decir:

-que tienen buena disposición de entenderte y que son agradables, aunque hablen como robots.

-que sudan del clima. Van vestidos como en Barna pero muy bien calzados y con buenas chaquetas. Se las quitan cuando llegan a los sitios y se quedan en mangas de camisa, tan panchos.

-que deben tener un truco que desconozco para lidiar con el vaho en las gafas. Es horroroso que se te entelen cada vez que entras en un sitio.

-Que sus homeless deben ser superhombres. Viene uno a Europa y se nos come por los pies. ¡pero cómo se puede estar tirado en la calle a menos mil, por Dios! ¡de qué pasta están hechos!

-Que o son todos millonarios o cobran de muerte. Es todo carísimo, colleja a todos los que me dijeron que esto estaba bien de precio.

Ya os contaré del piso y del curro en cuanto tenga una opinión.
Me acabo de echar azúcar en el filete por equivocación y se me secan los ojos por la calefacción superpotente de mi apartamento (efectivamente, el piso será una roña pero está hecho a prueba de frío)

Salud y jevi metal.

1 comentari:

Pepe Ventura ha dit...

Per a les ulleres, el millor és netejarles bé i després posar-hi sabó de mans o fairy, sense aigua, i netejar-ho amb paper de cul fins que estigui net.

També hi pots escopir, però fa lleig.

Salut!