dimecres, 11 de gener de 2012

Frío (I)



Voy poniendo número de orden porque sospecho que éste será un tema recurrente por aquí.

Verán ustedes, en Québec hace frío. Un frío glacial. De los de cuando el grajo vuela bajo. He venido, vaya por Dio, en lo más crudo del invierno, en el peor mes, enero. Y sin embargo, tanto cuando bajé del avión como en días posteriores, no me sorprendí. Vamos, flipé con la facilidad y tranquilidad con que los lugareños van por la calle, con lo transitable que está todo pese a la nieve, con lo calentito que se está en casa y en los bares y lugares de trabajo... pero, claro, sólo estaba a –5Cº. De hecho, el domingo tuve la sensación de que me sobraba alguna capa de ropa y llegué sudada a casa (después de subir 4 pisos, todo hay que decirlo). El martes tuve una suerte espantosa y estuvimos todo el día a 0Cº. Ya sé que el chiste malo dice “ni frío ni calor”... pues va a ser que es verdad. La gente iba sin gorro, sin guantes... yo casi piaba como un pajarillo cuando le da el sol... y realmente se andaba mucho más a gusto por la calle, todo era de postal (cielo azul, nieve brillante). Pero, oh, llegó el miércoles y los –15 Cº que avisaba el servicio http://www.theweathernetwork.com/weather/CAQC0363

Es muy importante mirar esa página antes de vestirse por la mañana, por cierto. No puedes guiarte por la impresión de un día gris, y tampoco por la hora del día (ahora hace –11Cº y es de noche, es decir, por la noche ha SUBIDO el termómetro!). Bien, me calcé las capas de ropa (calcetines, mallas, tejanos, camiseta térmica, camiseta exterior, chaqueta polar, anorak de plumas, bufanda kilométrica, gorro peruano botas y guantes) y salí a la calle. La primera sensación es de que te están cortando con una gilette la cara. Los guantes fracasaron, el frío se colaba por las costuras, igual que en la parte inferior de las piernas y (peligro) en la parte delantera de las botas. Empecé a sentir un fresquiviri en los dedos que ponía en duda la resistencia de mi calzado decathlon (apto hasta –24Cº en teoría). Y los ojos... un dolor de globos oculares... unas lágrimas que empiezan a congelarse en los párpados (no es una manera de hablar, es real) ... el aire exhalado que se condensa en las gafas (horror y damnación) y en la bufanda que te envuelve, y que se va poniendo húmeda primero y luego esa humedad se vuelve escarcha... Ese dolor de nariz y de sinus por respirar un aire tan frío... en fin. Una maravilla.

Pero lo peor de lo peor de lo peor es cuando los lugareños te miran divertidos y dicen: “sí, hace frío, pero no MUCHO frío”. Efectivamente, no es raro que alcancen los –30Cº. Lo que no sé es qué se debe sentir (o no sentir) a esas temperaturas, cómo vivir, vaya...Seguiremos informando sobre los avances del general invierno.

3 comentaris:

LaMartita ha dit...

En el manual de las jovenes castoras aventureras academicas dice: na mas llegar invierta vd en unas buenas botas y un buen plumon. no valen las que te hayas traido de Barcelona, tendras q irte de rebajas y preguntar la marca infalible q compren por alli. Besotes desde la Toscana

Anònim ha dit...

La marca infalible de chupas se llama KANUK y cuesta la vida, unos 900 dólares canadienses de promedio. Además, espero ansiosa el momento en que PETA haga un atentado "light" en alguna de sus sedes. La entrada de la tienda es un cementerio de bichos peludos para que escojas la orla de piel que prefires para la capucha por "sólo" 200-300 dólares más. Pa flipar. On the other hand, hay peña que se apaña con chaquetas de paño rollo H&M o Zara y sólo saca la artillería pesada para deportes de invierno o tormentas salvajes a -30/-40...

Carol

Pepe Ventura ha dit...

De frío no sé nada, pero PETA... moooola.