dimarts, 7 de febrer de 2012

Atchím!


Un mes he aguantado, exactamente, o un poco menos. Y mucho es. Al mes, mis defensas han flaqueado, y se me caen los mocos, me duele la garganta... en fin, todo el cuadro. Estoy shunga. Todo empezó como una "pasa". Mira que mis compañeros de curro son poco cariñosos y muy despegados... pues no sé cómo nos las hemos apañado para pegarnos un bicho los unos a los otros, más eficientemente que en una guardería.

Empezó el anglófono chalao que tiene todos sus títulos (hasta los de cursos de lenguas de verano) enmarcados y colgados de las paredes de su apartamento (sí, no en casa de sus padres o en un rollo para cuando has de sacar fotocopias compulsadas). Siguió el que tiene pinta de "joven alemán motivado de los años 30" (qué buena soy para hacer perífrasis cuando me pongo, ¿eh?), y que encima tiene como extraño objeto de estudio la influencia de los genes en el voto. A continuación pillaron el brasileño al que le hacen el vacío, como a mí, y el belga visitante, que es medio normal -aunque un animal académico, por lo tanto no de mi especie- y hasta majo. Y me tocó.
Empezó como un "gato en la garganta" la semana pasada, siguió con dolor de tráquea, flojera muscular... y el jefe, que es muy comprensivo, me dijo "agua caliente con limón" (rollo: aquí no deja de venir a trabajar ni Chus).

El virus se fue y se quedó una sospecha de bronquitis, con sus fogonazos de fiebre, que estoy controlando de cerca. No tengo aún derecho a la sanidad pública, y aunque me hice un seguro privado patatero por internet, activarlo va a ser un show, así que estoy esperando a ver si la cosa va a peor. Tiré, como todo autónomo y gran parte de la población ibérica -proporción en aumento gracias a los recortes en sanidad- de la automedicación. Me encaminé a una de las maravillosas droguerías-perfumerías-farmacias todo en uno a surtirme de lo que uso en estos casos -como paso previo e ingenuo a los inevitables antibióticos-, a saber: paracetamol, ibuprofeno y acetilcisteína -para licuar los mocos-. Pero sólo para averiguar que nada de esto se vende en los lineales. Aunque sí puedes encontrar umm.. no sé... tratamientos en óvulos para infecciones vaginales por hongos, por ejemplo.

Toootal, que me he provisto de la purga del tío Benito (una especie de frenadol caliente que está hasta bueno) y del bálsamo de Fierabrás (una pastilla verde con un poco de todo pero muy light, el analgésico se llama acetanomifeno y creo que no aliviaría ni el dolor provocado por una depilación). Dispongo también de la tutía, que es un jarabe expectorante flojísimo (principio activo: guaifenesina, que como su nombre indica, es súper guay). Y por último tengo la Panacea universal, que es el remedio indicado por mi jefe (que es muy listo y sabe de todo) mejorado con jengibre rallado y miel. Y mucha agua. Y pañuelos de papel. Y una caja de antibióticos de amplio espectro -procedente casi seguro del mercado negro- que me ha regalado compañero belga poco rancio del que os hablaba antes y que he dejado sobre la mesa de mi escritorio. Me he dado 48 horas para empezar a comérmelos de dos en dos.

1 comentari:

Pepe Ventura ha dit...

Te medicas mal. Solo te hace falta lo siguiente (léase con la musiquilla del anuncio de la nocilla):

"Agua
Limón
miel de flores
y whiskEy...
HOT-WHIS-KEY"